Vacaciones y horarios: cómo mantener unos hábitos saludables sin obsesionarte

Vacaciones y horarios: cómo mantener unos hábitos saludables sin obsesionarte

Los hábitos saludables en vacaciones no tienen por qué ser exactamente iguales que durante el resto del año. En verano cambian los horarios, nos acostamos más tarde, desayunamos a otra hora, comemos fuera de casa y pasamos más tiempo con amigos y familia.

Y precisamente ahí aparece la preocupación: «¿Estoy perdiendo mis hábitos?».

La respuesta es que probablemente no. Una rutina saludable también puede ser flexible. No necesitas levantarte a la misma hora, comer exactamente a las mismas horas o entrenar todos los días para cuidar de ti.

La clave está en mantener algunas bases y permitirte disfrutar del verano.

¿Tengo que mantener los mismos horarios de comida?

Los horarios de comida en vacaciones suelen cambiar, y no pasa nada, no tienes que mantener los mismos.

Puedes desayunar más tarde si te levantas más tarde, comer a las tres o cuatro si estás pasando la mañana en la playa y cenar algo más tarde de lo habitual.

No necesitas organizar el día alrededor del reloj.

Lo que sí puede ayudarte es mantener cierta estructura. Aunque cambien las horas, intenta que tus comidas principales sigan incluyendo alimentos variados: verduras, fruta, proteínas, cereales, patata, legumbres o frutos secos.

Desayunar tarde no significa saltarse el desayuno

Desayunar tarde no significa saltarse el desayuno. En vacaciones es habitual despertarse más tarde y desayunar directamente a media mañana.

Si no tienes hambre nada más levantarte, no necesitas obligarte a desayunar a una hora concreta. Puedes esperar y hacer una primera comida cuando realmente tengas apetito.

Por ejemplo, un yogur con fruta y frutos secos, unas tostadas con tomate y huevo o una pieza de fruta acompañada de algún alimento rico en proteína pueden convertirse en una comida sencilla y completa.

Vacaciones y horarios: cómo mantener unos hábitos saludables sin obsesionarte
El verano también forma parte de una vida saludable.

¿Y si un día como a deshoras?

Posiblemente haya algún día que comas a deshoras. Un día de playa puede acabar con una comida a las cuatro de la tarde. Una excursión puede hacer que cenes a las once. Una noche de verano puede terminar mucho más tarde de lo previsto.

  • Forma parte de las vacaciones.
  • No necesitas compensar al día siguiente ni pensar que has «estropeado» tu alimentación.
  • Simplemente vuelve a tu rutina habitual cuando puedas.

La salud no depende de que cada día sea perfecto, sino de lo que haces de forma habitual durante meses y años.

Muévete, aunque no entrenes

Otro cambio típico del verano es abandonar temporalmente el gimnasio. Muévete, aunque no entrenes.

Caminar por el paseo marítimo, nadar, jugar con los niños, hacer una excursión, montar en bicicleta o simplemente moverte durante el día también cuenta.

Si entrenas habitualmente y quieres mantener tu rutina, perfecto. Pero si durante unos días no puedes hacerlo, intenta mantener algo de movimiento cotidiano.

Una caminata después de cenar puede ser una estupenda forma de disfrutar de las noches de verano y mantenerte activo.

Dormir más también puede ser saludable

Dormir más también puede ser saludable. Las vacaciones pueden permitirnos recuperar horas de sueño.

Si durante el resto del año madrugas para trabajar, aprovechar unos días para descansar puede ser precisamente lo que necesitas. Eso sí, intenta evitar que los horarios se desplacen tanto que después te cueste volver a tu rutina.

Dormir un poco más, disfrutar de una siesta si te apetece y acostarte más tarde algunos días forma parte de la flexibilidad del verano.

Vacaciones y horarios: cómo mantener unos hábitos saludables sin obsesionarte
Caminar, nadar, jugar con los niños, hacer una excursión, montar en bicicleta o simplemente moverte durante el día también cuenta.

No conviertas las vacaciones en una dieta

No convertir las vacaciones en una dieta, es probablemente el consejo más importante.

No necesitas aprovechar las vacaciones para «compensar» lo que has comido durante el año ni empezar una dieta estricta para llegar a septiembre con menos peso.

Tampoco necesitas volver de vacaciones haciendo una dieta detox. Durante estos días disfruta de los alimentos que te gustan, come con cierta variedad y escucha las señales de hambre y saciedad.

Una alimentación saludable tiene que poder adaptarse a una comida familiar, una cena en una terraza, un helado o una barbacoa.

Los pequeños hábitos que merece la pena mantener

Si quieres mantener algunos hábitos saludables en vacaciones, no intentes conservarlos todos, no todos merecen la pena.

Elige los que realmente te aportan bienestar:

  • Beber agua con frecuencia.
  • Comer fruta y verduras cada día.
  • Caminar o moverte.
  • Dormir lo suficiente.
  • Disfrutar de las comidas sin culpa.
  • Dedicar tiempo a descansar.
  • Pasar tiempo con las personas que quieres.

Con eso ya tienes una buena base.

Volver a la rutina será mucho más fácil

Cuando lleguen los últimos días de vacaciones, no necesitas hacer cambios radicales, volver a la rutina será mucho más fácil.

Puedes empezar simplemente recuperando tus horarios habituales, planificando algunas comidas, volviendo a hacer ejercicio y organizando la compra.

  • No necesitas «compensar» agosto.
  • Solo necesitas volver poco a poco a tu rutina.
  • El verano también forma parte de una vida saludable
  • Cuidarte no significa vivir todo el año siguiendo un horario rígido.
  • También significa saber descansar, disfrutar, viajar, improvisar y compartir momentos con otras personas.

Por eso, este verano no te preguntes constantemente si estás haciendo todo perfecto. Pregúntate si estás disfrutando, descansando y cuidándote de una forma que puedas mantener.

Porque unos buenos hábitos no deberían impedirte disfrutar de tus vacaciones. Deberían ayudarte a disfrutarlas más.

Deja una respuesta

Paso de Dietas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.