Helados en verano: ¿puedo comerlos sin preocuparme por engordar?

Helados en verano: ¿puedo comerlos sin preocuparme por engordar?

Con el calor llega una de las preguntas más habituales: ¿puedo comer helados en verano sin engordar? Si cada vez que te tomas uno piensas que has «estropeado» tu alimentación, tenemos una buena noticia: un helado no determina por sí solo cómo va a ser tu alimentación ni tu peso.

El verano está lleno de momentos para disfrutar: una tarde en la piscina, un paseo después de cenar, una terraza con amigos o un helado después de comer. Y todos ellos pueden formar parte de una alimentación saludable.

La clave está en dejar de pensar en alimentos «buenos» y «malos» y mirar nuestros hábitos en conjunto.

¿Un helado engorda?

Un alimento concreto como un helado, no hace que engordemos por sí solo. El peso corporal está relacionado con muchos factores y, sobre todo, con el conjunto de nuestra alimentación y nuestro estilo de vida mantenidos a lo largo del tiempo.

Por eso, comer un helado un día de vacaciones no significa que hayas ganado peso de forma significativa ni que necesites compensarlo después.

El problema aparece cuando convertimos el helado en algo prohibido. Cuanto más nos decimos «no puedo comerlo», más fácil es que terminemos comiéndolo con ansiedad o pensando que hemos hecho algo mal.

Helados en verano: ¿puedo comerlos sin preocuparme por engordar?
Un polo de hielo, un helado de leche, un sorbete o un helado cremoso tienen composiciones diferentes.

¿Hay helados mejores que otros?

Sí, existen diferencias entre unos helados y otros, pero eso no significa que tengas que elegir siempre la opción «más saludable».

Un polo de hielo, un helado de leche, un sorbete o un helado cremoso tienen composiciones diferentes. Algunos contienen más azúcar o grasa, mientras que otros pueden aportar ingredientes interesantes como fruta o lácteos.

La elección puede depender del momento, de tus preferencias y de lo que te apetezca.

Si vas a tomar un helado porque realmente te apetece, disfrútalo. No necesitas elegir siempre la versión más ligera si esa no es la que quieres.

¿Cuántos helados puedo comer a la semana?

Si tienes dudas sobre cuántos helados puedes comer a la semana, te digo que no existe una cantidad universal de helados que podamos considerar «correcta» para todo el mundo.

Depende de tu alimentación habitual, tus necesidades, tu actividad física y tus circunstancias personales.

Lo importante es que el helado no desplace habitualmente alimentos que sí necesitamos para mantener una alimentación completa, como frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, pescado, huevos o lácteos.

Un helado dentro de una alimentación variada es muy diferente de basar buena parte de la alimentación diaria en productos ultraprocesados.

Helados en verano: ¿puedo comerlos sin preocuparme por engordar?
Tu alimentación no se define por un helado. Se define por el conjunto de tus hábitos.

¿Y si me he tomado varios helados durante las vacaciones?

Si has tomado varios helados durante las vacaciones, aquí es donde aparece uno de los errores más frecuentes: intentar compensar.

  • «Esta noche no ceno».
  • «Mañana solo comeré ensalada».
  • «El lunes empiezo una dieta».

No necesitas hacer nada de eso.

Si durante tus vacaciones has comido más helados, has salido más a cenar o has disfrutado de más comidas fuera de casa, simplemente vuelve a tu rutina habitual cuando puedas.

Una alimentación saludable no se construye por lo que haces durante dos días, sino por lo que haces la mayor parte del tiempo.

Cómo disfrutar de un helado sin culpa

Si te apetece disfrutar sin culpa de un helado este verano, prueba a cambiar el enfoque:

  • Elígelo porque te apetece, no porque «te lo has ganado».
  • Siéntate y disfrútalo, en lugar de comerlo deprisa mientras haces otra cosa.
  • No compenses después. La siguiente comida puede ser completamente normal.
  • No necesitas elegir siempre la versión light. El placer también forma parte de nuestra relación con la comida.
  • Mira el conjunto. Si tu alimentación habitual es variada y equilibrada, un helado ocasional tiene perfectamente su lugar.

El verano también es para disfrutar

En Paso de Dietas hablamos mucho de hábitos saludables, pero eso no significa vivir pendientes de las calorías ni renunciar a los alimentos que nos gustan.

La alimentación saludable también incluye flexibilidad, placer y vida social.

Así que si este verano te apetece un helado, cómetelo. Sin culpa, sin compensaciones y sin pensar que has echado a perder todo lo que haces bien el resto del año.

Tu alimentación no se define por un helado. Se define por el conjunto de tus hábitos.

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