Por qué las dietas no funcionan a largo plazo

Por qué las dietas no funcionan a largo plazo

Esto ya es un hecho, las dietas no funcionan a largo plazo, ¿pero, por qué?

Seguro que conoces esa sensación. Empiezas una dieta con mucha ilusión, los primeros días todo va perfecto y sientes que esta vez sí. Pero pasan las semanas, empiezas a cansarte de comer siempre lo mismo, aparecen las ganas de comer aquello que te has prohibido y, poco a poco, vuelves a tus hábitos anteriores.


Entonces piensas que has fallado.Pero quizá el problema no eres tú. Quizá el problema es la dieta.


El problema de las dietas demasiado restrictivas


El problema de las dietas demasiado restrictivas se basan en eliminar alimentos, reducir mucho las cantidades o seguir unas reglas muy concretas. Al principio puede parecer que funcionan, especialmente si comes menos de lo habitual.


El problema aparece cuando intentas mantenerlas durante meses o años.


Si una alimentación no encaja con tu vida, es muy difícil mantenerla. No puedes estar siempre diciendo que no a una comida familiar, a una cena con amigos o a ese alimento que te gusta.

Y cuando sientes que todo está prohibido, es normal que llegue un momento en el que quieras comerlo con más ganas.

Por qué las dietas no funcionan a largo plazo
Muchas dietas para adelgazar se basan en eliminar alimentos, reducir mucho las cantidades o seguir unas reglas muy concretas.


El efecto rebote no es falta de voluntad


Después de una dieta restrictiva, muchas personas recuperan el peso perdido e incluso ganan más. Es lo que conocemos como efecto rebote. Pero esto no significa que te falte fuerza de voluntad.


Cuando llevas tiempo restringiendo la comida, es lógico que tu cuerpo y tu mente reaccionen.

Además, si durante la dieta has aprendido que determinados alimentos son malos o están prohibidos, es fácil terminar alternando periodos de control con momentos de descontrol.


Y así comienza de nuevo el ciclo: dieta, abandono, culpa y otra dieta.

Por qué las dietas no funcionan a largo plazo
No necesitas comer perfecto todos los días.


Entonces, ¿qué funciona?


Entonces, ¿qué funciona?. Más que buscar la dieta perfecta, se trata de aprender a comer de una manera que puedas mantener.


Eso significa hacer cambios progresivos, aprender a organizar tus comidas, reconocer tus señales de hambre y saciedad y encontrar un equilibrio que incluya también los alimentos que disfrutas.


No necesitas comer perfecto todos los días.


Necesitas una alimentación que puedas mantener cuando estás de vacaciones, cuando tienes una semana complicada o cuando sales a cenar.


Porque el objetivo no debería ser adelgazar para después volver a comer como antes. El objetivo es aprender a cuidarte de una manera diferente.


Y quizá ahí está la verdadera diferencia entre hacer otra dieta y empezar, por fin, a cambiar tus hábitos.

Si estás cansada de empezar una dieta tras otra y quieres encontrar una forma de alimentarte que puedas mantener, quizá ha llegado el momento de hacer las cosas de otra manera.

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